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Jaime Garralda, S. J.

Presidente de Honor

Una vida dedicada a los más necesitados


El padre jesuita Jaime Garralda es el fundador de la ONG Fundación Padre Garralda - Horizontes Abiertos que lleva más de 30 años trabajando para que los colectivos más marginados de la sociedad tengan la posibilidad de acceder a una vida normalizada.

El padre Garralda nació en 1921 y a lo largo de su vida ha sido testigo de algunos de los momentos más duros de la historia de España, como la Guerra Civil, época en la que vivió refugiado con su familia en la Embajada de Francia, y la posterior posguerra. Convencido defensor de los más desfavorecidos, con 24 años decide entrar a formar parte de la Compañía de Jesús. En esta Orden, comienza a hacer realidad sus proyectos solidarios a favor de los marginados, una actividad que inicia siendo todavía estudiante de Teología en Granada. Jaime pone en marcha diferentes proyectos cuyo objetivo es ayudar a los ciudadanos más necesitados de las poblaciones de Albolote, Atarfe y Pinos Puente a tener una existencia más digna. Su estrecha relación con estas familias le hace valedor del título de "el padre de los gitanos" que todavía recuerda con orgullo. Trabajando con ellos, asiste como testigo a los estragos de un terrible terremoto que en 1956 destruye el pueblo de Albolote. Allí se vuelca en quienes considera su familia e inicia una cruzada dirigida a ayudar a los afectados para que se recuperen y puedan rehacer sus hogares y su vidas. La importante contribución que realiza todavía es recordada por los vecinos de la zona y le ha hecho merecedor de la Medalla de Oro de la Orden de Cisneros.

Una vez terminados sus estudios universitarios y, ya convertido en sacerdote jesuita, el padre Jaime Garralda se hizo cargo del Hogar del Empleado, en Madrid, entre los años 1957 y 1964. Se trataba de toda una plataforma de acogida que prestaba asistencia a personas sin apenas recursos que, sobre todo, llegaban de las zonas del Sur de España. Garralda centró su labor principalmente en los niños y adolescentes a los que quiso dar acceso a un futuro y a un oficio con el que salir adelante. Su tenacidad y su espíritu incombustible hicieron posible la ampliación de la plataforma con la construcción de 7 residencias con capacidad para 600 adolescentes, así como otros tantos institutos y escuelas donde los estudiantes cursaban titulaciones oficiales y practicaban todo tipo de actividades y deportes. Para tratar de hacer frente a las grandes necesidades sanitarias de la época, el padre promovió también la construcción de una residencia para enfermeros de tuberculosis. Todo esto fue una obra social pionera en aquellos tiempos.

En el año 1964, el padre Jaime Garralda es destinado a Centroamérica, donde pone en marcha una red de ayuda a los colectivos más necesitados, cuya base de operaciones se situó en Panamá. El éxito de la iniciativa y la popularidad cosechada por el padre extienden su responsabilidad a toda América Latina. Por su labor, el Presidente de la República de Panamá le concedió la máxima condecoración nacional, la Orden de Amador Guerrero, en grado de Comendador.

El padre Jaime Garralda regresa a España en 1966, donde inmediatamente recupera los proyectos de ayuda que había emprendido. Entre los diferentes proyectos que desarrolla, destaca la labor realizada en los barrios de chabolas donde volvió a centrarse en los más pequeños, para procurar la escolarización de los niños y la formación profesional de los jóvenes para que tuvieran unas mejores posibilidades en el futuro.

Es en este momento cuando el padre toma una de las decisiones más importantes de su vida: se traslada a vivir a un poblado chabolista en el barrio del Pozo del Tío Raimundo. En él invierte 16 años de su vida conviviendo con las familias y conociendo de primera mano los problemas y miserias que afrontan día a día. De este modo, es testigo directo de todo tipo de dificultades como el desempleo, las enfermedades, las drogas y el alcoholismo. Y es que, tal y cómo él cuenta, a la miseria y a la pobreza se les ha unido una nueva lacra mucho más dañina: la droga. La adicción a la heroína se ha llevado consigo la vida de miles de jóvenes y ha destrozado muchas familias. Por eso creó la Asociación de Vecinos desde la que consiguió la concienciación de los políticos y ciudadanos con las condiciones infrahumanas. Durante estos años, Jaime Garralda inicia su trabajo con presos a los que presta ayuda durante los permisos penitenciarios.

En 1978, Jaime Garralda fundó la ONG entonces denominada "Horizontes Abiertos" que es concebida para ayudar a los presos a rehacer sus vidas una vez que hayan cumplido su deuda con la Justicia. Con el tiempo, las necesidades de los colectivos marginales de la sociedad llevaron a Jaime a desarrollar nuevos proyectos que dieran asistencia a otros colectivos sociales diferentes como los enfermos de VIH/SIDA -que por aquel entonces no tenían tratamiento alguno y salían de la cárcel para morir en los hogares de nuestra ONG-, así como a personas drogodependientes, personas "sin techo", o inmigrantes sin papeles.

El padre Jaime Garralda, junto con los voluntarios y profesionales de la Fundación, lleva más de 30 años ayudando a los más necesitados, haciendo posible algunos hitos históricos en España como la creación en las cárceles de módulos específicos para madres y niños menores de 3 años, para familias -cuando padre y madre están cumpliendo condena-, módulos penitenciarios para estudiantes universitarios y centros terapéuticos situados dentro de las cárceles y gestionados por nuestra ONG, donde los internos superan su dependencia de las drogas durante su internamiento. Todos estos proyectos han sido desarrollados siempre en estrecha colaboración con la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.

La continua adaptación de la labor social del padre Jaime Garralda a las diferentes necesidades de la población marginal en las distintas épocas en las que ha estado trabajando por los demás ha hecho posible que, a día de hoy, la Fundación Padre Garralda - Horizontes Abiertos se mantenga como una de las ONG nacionales más populares y con mayor capacidad de respuesta a los problemas sociales. A lo largo de más de 30 años, la red de voluntarios y profesionales creada por Jaime Garralda ha conseguido facilitar la integración social de miles de personas. Hoy en día, la ONG no sólo mantiene vigentes los proyectos iniciados por su fundador y Presidente de Honor, sino que ha creado otros nuevos que han ido dando respuesta a las necesidades de la sociedad actual.


Proyectos con Niños
 
Madres sin Recursos
 
Drogodependientes
 
Proyectos en la Cárcel
 

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